Y ahora… ¿dónde orino?

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Por Yaidima Díaz Gómez y Claudia Yilén Paz Joa, estudiante de periodismo

Dos de la tarde, ni rastros de guagua y se me hace tarde para la entrevista. Es hora, me digo, tengo que aventurarme, no queda otra que prepararme para una larga caminata. Tras un jugo de naranja bien frío y unas diez cuadras, no resisto más. Mi organismo me lo pide a gritos, necesito orinar.

En San Luis, como en casi toda la ciudad, no existen baños públicos. Tras pensarlo, no mucho por supuesto, le pido de favor a la compañera de la tienda que me deje pasar al de empleado. Por suerte aún quedan almas caritativas o mi necesidad se reflejaba en mi rostro. Yo pude saciarla pero, ¿cuántas personas tienen que buscar soluciones menos adecuadas e higiénicas?

Más que útil resulta imprescindible , sin embargo, una terrible realidad nos golpea: no existe ninguno por lugares tan transitados como la Calle del Medio. Bryan y María Laura, estudiantes de décimo grado del preuniversitario José Luis Dubrocq, encontraron una alternativa, asisten al de la ACAA pero tienen que pagarlo.

Mientras Diana Rosa Moya, trabajadora del fotoservi Trimagen, aduce que tan pronto llega al centro lo primero que hacen es limpiar el portal porque con la complicidad de la noche queda convertido en un baño público “no oficial”. Katia Fernández, su compañera añade: “No importa que lo cobren para garantizarle un salario al cuidador y de paso que vele por la limpieza, lo significativo es que las personas cuenten con un sitio para realizar sus necesidades y no lo tenga que pedir de favor en una casa ajena, a veces, en viviendas hasta sin agua.

El director provincial de Comunales, Samuel Prado Gutiérrez, explica “nuestra entidad no posee baños públicos en la ciudad. En determinado momento no se siguió una política correcta respecto a la creación de dichos espacios. Pero desde hace dos años estamos solicitando al gobierno municipal y provincial que nos otorguen espacios con esta finalidad, lo cual hasta el momento no se ha concretado porque más allá del lugar debemos planificarlo en nuestros gastos, hacer todos los trámites que se requieran, en fin, es un proceso largo.”

CONSECUENCIAS DIRECTAS

Margarita Cabrera Giró, gracias a su amabilidad sufrió uno de sus mayores desencantos. Fue una tarde cuando dejé pasar a mi casa una muchacha urgida. Cuando salió se llevó consigo una buena cantidad de mis productos de aseo. Desde ese día no dejo entrar a nadie. Álvaro García Ramírez, todo un cubanazo con un sentido de la solidaridad extrema también prestaba su baño pero con el tiempo ha cambiado, “porque lo único que recibo es desconsideración por parte de muchos que ni tan siquiera me lo cuidan”. A Juana María Vélez Alonso, sus hijos se lo prohibieron: “soy una anciana que vive sola y tienen miedo que un día para robarme me propicien un golpe”. Muchas son las historias, casi todas conmueven hasta los tuétanos porque cómo decirle que no a una persona necesitada.

Pero hay consecuencias peores, están los que a plena luz del día deciden evacuar en cualquier ruina de la ciudad. “No importa cuántas yumurinos estén transitando, ni cuántos curiosos miren; esta esquina es el baño público no oficial del centro de Matanzas. Frente al Mercado Ideal y colindando con el Partido yace este terreno de nadie donde muchos dejan sus desechos”, dice Mirta Torres Díaz. La escena más que conmovedora resulta vomitiva, sobre todo por el hedor que desprende en plena urbe.

UNA EXPERIENCIA POSITIVA

Al balneario de Varadero llegan a diario miles de cubanos desde los lugares más recónditos tanto de la geografía nacional como extranjera. Para hacer sus necesidades o cambiarse su vestuario existen 6 baños públicos. Todos con una arquitectura similar, con una estética que llama la atención y a la vez incita a los visitantes a entrar.

Regla Martínez Montalvo, cuidadora del ubicado en la calle 15, explica: “Lo cuido desde el 10 de diciembre del 2012. Abrimos 24 horas y siempre se lo encontrarán perfumado y limpio. Busco alternativas para contar con productos de limpieza ya que antes nos los facilitaban pero desde hace algún tiempo han escaseado. De todas maneras, siempre hay maneras de garantizarle a los bañistas una estancia agradable”,

Por su parte, Yumaris Cardona Díaz, encargada del de la calle 36, entiende que “esta es una de las iniciativas más provechosas. Lo más reconfortante es ver el agradecimiento después de usarlo”. Pero, Narciso Mora Gutiérrez, colega de la calle 54, alega que la importancia no es cuestionable, sí es cuestionable el comportamiento de quienes lo utilizan. Hay que mantenerse alertas porque lo mismo se llevan una ducha que un latiguillo, esa irresponsabilidad social es lo que opaca en múltiples ocasiones los buenos proyectos.”

El directivo de Comunales, Prado Gutiérrez, aduce que todos estos baños forman parte de un gran proyecto que se inició hace cuatro años y que tiene un saldo positivo en cuanto satisfacción de la población se refiere. Reconoce que aún son pocos pero se proyectan dos más para este 2014. “Conllevan un alto gasto de recursos porque se reparan en dos momentos del año con un costo de más de 20 mil dólares.”

¿BAÑOS PÚBLICOS EN EL FUTURO?

Aunque se percibe cierto grado de interés en cuanto a la creación de obras de este tipo por la empresa de Comunales. Lo cierto es que durante mucho tiempo los matanceros y visitantes no contaremos con ellos.

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