Últimos besos del 2011

Mientras el planeta Tierra está en inminente peligro de guerra nuclear mi tía Iraida prepara la sazón. Como cada año nos reuniremos en su casa. Este 31 no será diferente, la reunión familiar será una de las tantas muestras de amor y cariño que nos premiará para despedir el 2011.

No tiraremos agua a la calle y menos tomaremos champán pero si degustaremos lo mejor en la comida cubana, porque si de arte culinario se trata nadie supera a mi tía. Todos participamos en la preparación del banquete, diversas manos intervendrán en el proceso.

Visualizo a mis tíos, son adultos con alma de jóvenes, parecen que fue ayer cuando conformaron su familia y marcharon de la “casa”. Comparten y trabajan ultimando detalles. Rolando garantiza el asado del cerdo. Joseíto y Miguel, dos septuagenarios contentos, con unos sorbos de alcohol irradian alegría y bailan hasta reguetón. Juan permanece tranquilo, sedado, es quien le da un punto mágico a los dulces. Orestes y Osvaldo prefieren ayudar a las mujeres en cuestiones más simples. Y el pobre “pale” asume las labores más difíciles.

Ellos son siete, siete hermanos que se resisten a sucumbir ante la vorágine de la modernidad. Tienen un misticismo indescifrable, por eso les llamo Blanca Nieve y sus seis hermanitos. Quizás mi abuela sea la culpable, ella guardó sus ombligos junticos para que no se separaran nunca y al parecer es efectivo. Creo que a partir de esta revelación muchos padres seguirán esta práctica.

Ya casi siento el olor, los tizones de carbón se queman, la grasa cae y Rolando se autopromociona como el mejor asador. En otra mesa yacen más de un centenar de buñuelos para freír y gran variedad de dulces.

Vivo en Cuba, en un poblado llamado Torriente, mi Macondo, como suelo identificarlo cariñosamente. Y por lo general todas las familias asumen con entusiasmo el fin de año. Olvidamos el dolor y la desidia que prima en el mundo y levantamos nuestras latas de cerveza para decir Feliz Año Nuevo.

Olvidamos que existen armas de destrucción masiva que quizás no nos dejen pasar otro 31 juntos. Olvidamos que en la otra orilla radican personas con deseos de compartir con su familia, incluso olvidamos que mientras en nuestra mesa se satura de alimentos hay quienes no tendrán ni tan siquiera qué comer.

Son realidades que prefiero no mostrárselas a mi Blanca Nieves, es más prefiero ni pensarlas. Es mejor disfrutar de esos momentos lindos que nada podrán opacarlos. Ahora que se puede es mejor darnos un sonoro beso y decirnos FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!!!!!

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3 pensamientos en “Últimos besos del 2011

  1. oyeeeee, vaya toda la familia de torriente, lo pusiste así con todas las letras, torriente, me perdi el fieston de este fin de año pero sé que la pasan super bien. besos ya soy tu fan

  2. yaidi si tia pudiera leer este escrito no pararía de llorar, pq tu sabes que nuestra blanca nieves tiene un corazón de un material que aún no ha sido descubierto por la humanidad, auque no olvido que pusiste fotos de papá en delantal ja ja ja

    • mi niñi si vieras las lágrimas de mi gordi, imagínate que no pudo terminar de leer, pero te tengo un secreto a tu papi, tan rudo él, se le fueron unas cuantas goticas, jajaja tenemos la mejor familia del mundo!!!!!!!!!!!!

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